Juventud

17.mar.2015 / 04:47 pm / Haga un comentario

Por: Rodolfo Crespo Grismaldo

Manifiesto de un Joven de la Generación Chávez:

De la Vieja a la Nueva Época, en la Agonía de los Imperios…

“Soldados: Lo que tanto hemos deseado se  realizará hoy: he ahí a Boves, cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, no podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!”

Palabras de José Félix Ribas (12 de febrero de 1814)

En una analogía perfecta podemos hoy decir con Ribas, ardiendo en llamarada heroica: “Soldados: Lo que tanto hemos evitado se realizará hoy: he ahí al Imperio Norteamericano, cinco veces mayor es el ejercito que trae a combatirnos; pero aun nos parece escaso para disputarnos la victoria. Seguimos defendiendo del furor de los tiranos la vida de nuestros hijos, el honor de nuestras esposas, el suelo de la patria; mostradle juventud, mostradle pueblo, vuestra omnipotencia. En esta nueva jornada que volverá a ser memorable, seguimos diciendo con Ribas, con Bolívar, con Chávez y con Maduro, No podemos optar entre  Vencer o Morir, necesario es vencer, el Imperio Caerá”

Rodolfo Crespo

Rodolfo Crespo

Es la impronta de la eternidad, la misma que atravesó al General en jefe José Félix Ribas, joven también, con 39 años, y esos 1500 jóvenes, entre pobladores y estudiantes provenientes de aulas universitarias (seminaristas de la Universidad de Caracas); esa que explotó en los pechos el compromiso sin retorno, haciendo un crisol pétreo el mestizaje magnífico, cuando el General Ribas con todas sus fibras tensadas, supremamente consciente del momento y su significado, lanzo a los aires y a los corazones esa arenga victoriosa.

El alma de esos jóvenes del poblado de la Victoria, es la misma de aquellos inquietos jóvenes Caraqueños que en 1805, viajaron juntos a Italia y desde lo alto del monte sacro, uno impulso al otro al solemne juramento: (cito) “Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor y juro por mi patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”…Simón Bolívar. (Fin de la cita)

Es la misma alma de los jóvenes de Boyacá, de las llanuras de Carabobo, de Pichincha, de Junín, y de la definitoria Ayacucho, donde un clarín más, desgarra el frío cielo de sus pampas, el 9 de diciembre de 1824, al grito de un Cumanés insigne, joven, valeroso soldado, Antonio José de Sucre, el Abel de Colombia: (cito) “¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!”. (Fin de la cita)

! Cuanta juventud de esta cantera de hombres emergentes para la libertad! brotados de ésta tierra de gracia, erial, fértil, abundante en proezas y valor, derramados por el mundo y por todos los tiempos y épocas. He allí los centauros de Ezequiel Zamora,  el del grito “tierra y hombres libres”, el General del Pueblo Soberano. He allí los de la generación de 1923-1925 y 1928; He allí la generación de los años 1958, 1960, inmortalizadas en El Carupanazo y el Porteñazo; las de los años 70 y 80, mártires en Yumare y Cantaura; estudiantes universitarios, campesinos y trabajadores, que abandonaron todo por ir al encuentro de los sueños de revolución socialista, sueños hechos insurgencia; insurgencia cabalgando en la necesaria utopía; punto de partida necesario e irrenunciable. Mártires también la tropa humilde, descendiendo de los cerros, reclamando justicia social, en un febrero de amanecer en 1989. He allí los valerosos bolivarianos, nacidos el año 1977, al pié del Samán de Guere y por el juramento del mismo nombre. Los mismos del 4 de febrero de 1992, los del MBR-200, insistentes, con el aliento de Patria soñándola justa e irredenta. Los comandantes, con nuestro Presidente y Comandante Supremo Hugo Chávez Frías a la vanguardia; los hijos de Chávez, el pueblo militar y civil hecho Chávez.

La presencia de los jóvenes en cada momento histórico, en cada circunstancia donde se hace imprescindible el motor dinamizador de lo novedosamente necesario y clamado por los olvidados, exigidos por la justicia y el mandato humanista, ve aflorar cuánto hay de juventud, de alocada juventud para usar palabras de Argimiro Gabaldon, el comandante Carache (cito) “los grandes héroes del mundo, se han destacado por ser jóvenes entre 20 y 35 años. Esas fueron gestas de juventud… cuando alguien vaya a llamar locura a los actos de la juventud revolucionaria de esta hora, debe descubrirse, porque esas locuras de la juventud han sido siempre los hechos responsables de la marcha y el progreso humano. ¡Nadie se atreva a negarlo! La cordura, virtud honorable, no debe jamás tratar de sustituir a la locura de la juventud, porque solo conseguirá castrar a los pueblos y producir infecundidad de la historia… La juventud es “loca”, pero su locura es sublime. En su locura, la juventud, que desata todas sus amarras, que las corta desgarrando aun su propia carne, se lanza hacia el futuro y es en vano tratar de detenerla, siempre irá hacia adelante… es irreflexiva, afortunadamente irreflexiva, porque si la juventud se pusiera a reflexionar sesudamente, como pueden y deben hacerlo los hombres maduros, entonces estarían bailando el “twist” que es mejor que hacer la revolución… Jesús, que es un joven de 33 años, no reflexiona y se entrega a su martirio. El primer impulso de Pedro, que es un hombre reflexivo, es negar a Jesús para conservar el pellejo. ¿La locura de Jesús es o no es más sublime que la cordura de pedro? ¿Qué podría decirse de Bolívar en Casacoima, cuando loco de fiebre, sueña despierto en llevar la guerra hasta el sur? Los que lo oyeron se pusieron a llorar, porque su cordura, en la desesperada situación en que se hallaban, no les daba para pensar otra cosa que no fuera la de que Bolívar había enloquecido. ¡Gloriosa Locura! Pero no es verdad que la juventud sea loca o irreflexiva; ella es solo una apariencia. Como no es verdad tampoco que lo fuera Bolívar. Es que la juventud es puro corazón, y las reflexiones del corazón producen razones que la razón no entiende. Esa locura es absolutamente cuerda… es por eso por lo que muchas aventuras descabelladas para hombres reflexivos, han sido y seguirán siendo las cosas más lógicas y razonables para la juventud. Estas circunstancias producen un hecho lamentablemente negativo y son los culpables de muchos errores que posiblemente pudieran evitarse” (fin de la cita)

El 2014 fue declarado por el comandante presidente Nicolás Maduro, como el año de la Juventud; bueno, por supuesto, de la Juventud Venezolana, pero no es cualquier juventud, es la heredera de la gesta libertaria de hace 200 años, hijas e hijos de Bolívar, Sucre, y Ribas, herederas y herederos del movimiento insurreccional que liderizó el Joven Chávez juntó a una muchachada el 4F de 1992. Parafraseando al Comandante pudiéramos decir, que somos herederos de unos locos; si; de unos locos de amor, de unos locos de amor por la patria; hemos sido y seguiremos siendo unos apasionados herederos de esa gestas heroicas de amor por la vida, por La Paz, por la sociedad nueva, que es lo mismo decir en Venezuela, la sociedad Chavista…

En Carabobo tenemos a uno de esos jóvenes, de la estirpe de la locura que nos caracteriza; locura cuerda en palabras de Gabaldon. Ese joven lo refiere en Cuentos del Arañero nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez (cito): me refiero al mayor Ameliach Orta, que se fue de baja hace una semana. Iba de primero en el curso de estado mayor, iba a ascender a comandante pronto, y ha pedido la baja. Ese muchacho amaneció el 27 de noviembre allá en las montañas de yare, echándole plomo a yare cuando querían sacarnos de allá. Se vino de oriente cruzando las sabanas con cuatro soldados, como loco, desesperado, para sacarnos de allá, al comandante Chávez, a Arias, y a todos los de Yare. (Fin de la cita)

¿Cuál es el papel de nuestra juventud actual? ¿Podrá ser otro distinto al de nuestros predecesores? ¡JAMAS!. La lucha de nuestro pueblo se ha hecho posta por la larga senda de las urgencias sociales. Es imprescindible que cada día las nuevas generaciones nos asumamos en la consecución de los cambios y transformaciones políticas y sociales; la velocidad de esos cambios, su ritmo es vertiginoso y la revolución no espera no puede permitirse pausas; como diría Eloy Alfaro “en la demora está el peligro”. Nuestro presente y norte debe ser el compromiso, el desafío a las viejas estructuras, la innovación cultural y política, que nos aleje de la subcultura de las prácticas deleznables de la sociedad de consumo. Hay que romper con el individualismo, la indiferencia y sumergirnos en lo colectivo; hay que sacudirse la rémora del ocio y del consumo alienante, para impregnarse de la sabia nutriente del porvenir, donde la solidaridad y la responsabilidad logren incubarse para procrear un mundo de justicia, de decencia y amor.  La patria, la revolución, nos requieren como actores de primer orden en todas las esferas del qué hacer social y nuestra esencia debe ser la condición de actores de cambios.

La necesidad de visionarnos  como un actor importante de los cambios sociales supone comprender la nueva realidad del siglo XXI, muy diferente a las de épocas anteriores, lo cual obliga a una reflexión más precisa en función del realismo que debe presidir la labor de propaganda e interacción con las nuevas generaciones. Debe construirse un punto de comparación histórico en nuestra generación.

 

Uno de los sectores más afectados actualmente por la línea política propagandista del imperialismo, es el de la juventud venezolana, hecho que podemos corroborar al observar la apatía que una parte de ella, muestra ante el continuo llamado que hace la revolución bolivariana a incorporarse de manera activa al proceso de cambios que se generan en este momento en lo político, económico y cultural. Esta situación no sucede de manera espontánea, es parte de un plan sistemático de las fuerzas reaccionarias e imperialistas que actúan a través de sus figuras nacionales, como los medios de comunicación, implantando patrones de consumo únicos y la indiferencia ante el prójimo desvalido. Es la soberanía asechada, la juventud domesticada, para usar palabras de Luis Brito García.

Precisamente, en la búsqueda de un punto de comparación para que la juventud nunca más sea domesticada, quiero citar un extracto de la “Carta a la Juventud”, que hiciera un joven hijo de Chávez :( cito) Tuve la suerte de ver nacer otra república, de ver nacer una nueva Constitución, de ser parte de un proceso que está sacando a Venezuela de la pobreza, que está reconstruyendo el Estado para garantizar salud y educación pública y gratuita, con tecnología para nuestros niños (Canaimitas), con apoyo para nuestros atletas, con universidades para nuestra juventud, con esperanzas para nuestros sueños. Yo crecí en la Venezuela de los años noventa. Y de esa Venezuela recuerdo la recluta para el servicio militar obligatorio, la matrícula que pagaban las madres para poder inscribir a sus hijos en las escuelas, la marcha de los desnudos azules, porque en ese entonces querían privatizar las pocas universidades públicas que quedaban. Recuerdo que muchos de mis amigos debieron culminar sus estudios en “parasistema”, que pocos consiguieron cupo en una universidad,  y tampoco conseguían empleo. Recuerdo que a esos jóvenes, que no estudiaban y que no trabajaban, los ponían presos porque aprobaron una ley “de vagos y maleantes”. De esa Venezuela, también recuerdo que a la juventud que protestaba la reprimían con “peinillazos” o le disparaban metras y clavos desde las escopetas, las cuales debían ser cargadas con perdigones. Abundaban noticias de dirigentes estudiantiles asesinados o desaparecidos. En aquella Venezuela, más de la mitad de la población se encontraba en condiciones de pobreza y muchos en pobreza extrema. Pero hoy, considero que fui un afortunado, porque mi vida también coincidió con la de un pueblo valiente, el mismo pueblo que resistió todas aquellas carencias que están en mis recuerdos y luchó contra esa Venezuela que estaba sufriendo la triste noche neoliberal. Héctor Rodríguez Castro (fin de la cita)

Al igual que el camarada Héctor Rodríguez nosotros debemos sentirnos privilegiados por haber nacido en  una época diferente, por ser parte de esa camada de jóvenes a la que el comandante Chávez denomino la generación de oro. Es precisamente el haber nacido en esta Venezuela de oportunidades para la juventud lo que nos convierte en la mejor generación de jóvenes que esta patria ha tenido en 500 años, tal y como lo afirmara el comandante Chávez. Pero dicha calificación no puede verse solo como un privilegio que el comandante nos dio. Sin dejar de ser eso, es a su vez el compromiso ético que nos obliga a atender el llamado de la historia, en cuanto a defender por todos los medios posibles, esas oportunidades que la revolución, Chávez y el Pueblo nos han otorgado.

Dice el apóstol José Martí, (cito): “cuando hay muchos hombres sin decoro, hay hombres que tienen en sí, el decoro de muchos hombres” (fin de la cita) y agrega el apóstol que en tiempo de Bolívar se vivía sin decoro, y el libertador y la pléyade de patriotas que le acompañaron tuvieron el decoro que otros no tenían.

Hoy cuando una banda de apátridas llaman a subvertir el orden constitucional, declaran sin decoro su deseo de entregar el suelo patrio, conminan a sumarnos a una transición, a un cambio de gobierno; hacen lobby en el fondo monetario internacional y en la casa blanca; nosotros los y las jóvenes de la generación Chávez estamos obligados a tener el decoro que esta partida de lacayos no tienen.

Así nos lo dijera el Comandante Chávez en sus palabras de aquel 12 de septiembre del 2012, (cito): Hijas e hijos de nuestro tiempo, de nuestra lucha, de nuestro esfuerzo; y porque no decirlo también, del sacrificio de muchos de nosotros, de muchos de quienes nos han acompañado en esta larga jornada. Ahora, orgulloso me siento yo, como padre de verlos a ustedes aquí, y no sólo verlos y verlas, sino sentirlos, sentirlas, percibirlos, percibirlas, yo por supuesto no viví sino del 54 para acá, pero un poco conozco la historia de mi país, la historia de nuestro país. Y lo que voy a decir creo que no lo he dicho nunca antes con esta contundencia, pero es porque ahora es que me estoy dando cuenta plenamente, son ustedes, muchachas y muchachos, que hoy tienen 20, o un poquito menos o un poquito más, la mejor de todas las generaciones que por esta tierra venezolana han pasado. ¡Son ustedes hijas, son ustedes hijos, la mejor de todas las generaciones de venezolanas y venezolanos que por esta tierra han pasado en 500 años de historia conocida! Y eso se lo han ganado ustedes, porque ustedes han venido asimilando, asimilándose, dándose cuenta de, a pesar de las dificultades que en este  mundo de hoy existe, para  darse cuenta verdaderamente de las cosas. (Fin de la cita)

A la juventud venezolana le toca ser los mejores y no es una tarea del mañana es una tarea del ahora, estamos obligados a ser mejores que Miranda, que Bolívar, que Sucre, que el Propio Chávez. ¡Vaya tamaña responsabilidad, diremos todas y todos! Pero contamos con una enorme ventaja, ventaja que no tuvieron nuestros insignes próceres, no tenían un referente histórico del cual apropiarse, no tenían un proyecto, no tenían una patria independiente; nosotros por el contrario contamos con Miranda y su meridiana visión latinoamericanista, con Bolívar y su ferviente sueño de independencia plena, con Sucre y su lealtad absoluta, con Chávez y el plan de la patria, con Maduro y su conducción, y con el más absoluto y definitivo de los elementos, el Pueblo de Venezuela.

¿Y como ser mejores que nuestros predecesores y garantizar que Chávez y su generación de Oro no vayan al basurero de la historia?

Debemos cada día ser más leales, más disciplinados, más cumplidores de las encomiendas que nos impone la historia y su momento; hoy por ejemplo una tarea que no puede quedarse sin cumplir es: la constitución de las brigadas “Robert Serra” (joven mártir de la reciente historia) en cada base de misión socialista, en cada aldea universitaria y en cada liceo del país; es el parto definitivo y deuda de la generación Chávez de una federación o confederación de estudiantes universitarios, es garantizar que cada nuevo joven inscritos al REP, sea un voto más para la causa Chavista, y eso solo lo garantizamos mientras cada vocero de la FEVEM, de la OBE, se crezca ante las miserias de la actual sociedad y se incendie su alma, del espíritu Chávez (transformador, bueno, estudioso y practico); garantizar que el partido de la revolución (nuestro PSUV) en construcción aun, consolide la formación, de cada delegado, jefe de CLP, de UBCH, de cada patrullero sectorial; que se convierta en una vanguardia solida hasta cada patrullero socialista; es tarea impostergable de la juventud consolidar una estructura que haga irreversible nuestra revolución, ese instrumento lo es nuestro Partido Socialista Unido de Venezuela, partido de la patria, partido de la revolución.

Los próximos años de la revolución serán decisivos en la consolidación del proyecto histórico, fundamental consolidar las nuevas victorias electorales por venir, una de ellas la de este 2015, elecciones a la Asamblea Nacional, el Comandante Maduro ha pedido a la Juventud y a las Mujeres que vayan a la asamblea, pero ello no decreta, que cada joven y mujer se abrogue que estará en ese espacio de participación política, solo porque Maduro lo haya dicho, ¡VAYA QUE NO!, es este llamado, el parto consciente a dos sectores transversales en la sociedad como lo son las mujeres y la juventud, que deben movilizarse entre ellos y junto al pueblo para construir las victorias más contundentes de la patria, en estos momentos tan apremiantes donde el Imperio agoniza.

Jóvenes de la patria, reconocerles por tanta proezas realizadas hasta hoy, y a su vez cerrar este manifiesto con Bolívar y el reconocimiento a su ejército luego de la batalla de Las Queseras del Medio (cito): “Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que pueda celebrar la historia militar de las naciones. Lo que habéis hecho no es más que un preludio. Contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas”

 

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